Hemos decidido cuidar nuestra salud y buscamos nuevos hábitos saludables para nuestras vidas: cuidamos la alimentación, el ejercicio, cambiar nuestras relaciones con el estrés… pero, ¿sabemos que otros factores pueden influir también en nuestra salud?

Imaginemos que vamos al médico porque sufrimos alguna dolencia, el doctor nos preguntará por nuestros síntomas para entender qué es lo que nos sucede, también puede preguntarnos por nuestros hábitos con objeto de conocer mejor los factores que pueden estar incidiendo en nuestra salud, hábitos como el consumo de alcohol, tabaco, dieta, ejercicio, etc. Además, también puede pedirnos unas pruebas diagnósticas convencionales, como una analítica de sangre o unas radiografías.

También podría preguntarnos sobre el posible estrés sufrido en los diferentes ámbitos de la vida cotidiana. Los malos entornos familiares o laborales, son factores socio-psicológicos cuyas influencias ya son conocidas en la salud.

Pero, si el médico además también nos preguntase: ¿Cómo es el lugar donde vivimos?
¿Podríamos entender si nuestro hogar puede tener, o no, influencias en nuestra salud?
¿Nos sorprendería esto?
¿Conocemos la realidad de nuestro hábitat en materia de salud?

Es muy probable que nos quedásemos con los ojos bien abiertos por las interrogantes creadas.
¿Es que puede enfermarme mi propia casa?
¿Cómo?

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Artículo publicado en la Revista Vivo Sano nº2