Conocer el lugar.

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En anteriores capítulos de apuntes de geobiología, hemos definido qué son las áreas geopatógenas, y qué son las geopatías.

Hemos visto que las áreas geopatógenas son lugares donde las constantes geofísicas de la tierra se encuentran alteradas, y si vivimos expuestos a su acción de forma prolongada en el tiempo (meses, o años) podemos sufrir una geopatía, véase, una enfermedad producida por vivir en ése área de la tierra.

Pero, ¿Qué nos puede llevar a sospechar que estamos durmiendo sobre un área geopatógena?

Básicamente, cualquier tipo de enfermedad crónica puede encontrarse influida en mayor o menor grado por uno o varios cofactores añadidos, como pueden ser la alimentación, o el estrés.

Y uno de estos cofactores, puede ser la influencia de un área de carácter geopatógeno en el lugar donde dormimos.

El análisis de la actividad geobiológica presente en la vivienda, y en especial, en el dormitorio de la persona enferma, puede ser de gran ayuda en el manejo de la enfermedad, y consecuentemente, en la salud del paciente.

Y es que un estudio geobiológico de la vivienda debería realizarse de manera rutinaria como cualquier otra prueba de diagnóstico.

Y si a pesar de encontrarnos expuestos a un área geopatógena, no sufrimos una un proceso crónico de enfermedad, ¿qué síntomas pueden ayudarnos a identificar una posible exposición durante la noche?

En la mayoría de los casos, se precisa de largos espacios de tiempo de exposición a un área geopatógena, a veces, hará falta más de una década antes de que pueda surgir un proceso de enfermedad crónico, lo que en geobiología llamamos geopatía.

Pero mucho antes de esto, existe un síntoma claro, que puede ayudarnos a prevenir una futura enfermedad.

Y lo encontramos en muchos de los trastornos  del sueño.

Sufrir insomnio de manera recurrente, no disfrutar de un sueño reparador, o tener pesadillas de forma habitual, suelen ser síntomas claros de la presencia de un campo alterado en el lugar de descanso.

Cuantas veces encontramos personas que no consiguen descansar en su propia cama, pero que sin embargo, se quedan dormidas placenteramente en el sofá, perdiendo el sueño de nuevo al regresar a la cama.

A veces, cuando se cambia de vivienda, se puede observar una variación importante en la calidad del sueño, podemos encontrar que dormimos peor o mejor, que en la anterior vivienda, y si regresamos a ésta, recuperamos la calidad del sueño habitual que disfrutábamos, o sufríamos, antes del cambio.

Esto es completamente independientemente de nuestras situaciones personales.

Si sufrimos problemas de sueño, podemos probar a dormir en otros espacios de la casa con objeto de observar una mejora en nuestra calidad del sueño, puede que nuestro insomnio se deba a estar sufriendo una geopatía.

La experiencia también nos muestra que muchos bebes que lloran durante las noches sin una causa comprensible, dejan de llorar cuando sencillamente, cambiamos la cuna de lugar.

Hoy en día sabemos que factores como las fases de la luna, los ciclos diarios de luz y oscuridad, el color de la iluminación de algunos dispositivos de alumbrado nocturno, o la exposición a campos electromagnéticos artificiales, influyen directamente en la calidad de los procesos del sueño y la salud.

Y las radiaciones naturales del campo geobiológico en el que vivimos, son de naturaleza electromagnética, tan amplia en frecuencias, como pueda llegar a ser la totalidad del espectro electromagnético.

Consecuentemente, va a influir en nuestros procesos biológicos y en la calidad de nuestro descanso.

Conocer la naturaleza del ambiente geobiológico en el que vivimos, es fundamental para nuestra salud.

¿Recordamos cuando ha sido la última vez que nos hicimos un chequeo médico?

Y… Alguna vez…  ¿Hemos revisado la calidad del ambiente geobiológico de nuestro hogar?

Video publicado en www.geobiologia.com

Formaldehído en el hogar

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El formaldehído es un compuesto orgánico volátil (COV) que se comporta a temperatura ambiente como un gas incoloro. Es de uso común en múltiples actividades industriales que derivan en la producción de barnices, pinturas, colas, aprestos para tejidos, conservantes en cosmética y un sinfín de utilidades que nos envuelven en el día a día, por lo que lo encontramos en nuestras viviendas y lugares de trabajo formando parte del ambiente cotidiano que tocamos y respiramos.

El formaldehído es mucho más común en nuestro ambiente de lo que creemos, y lo podemos encontrar en paredes, suelos, cajones y armarios, en nuestra ropa, y en múltiples productos que se encuentran en contacto directo con nuestro propio cuerpo, es más, lo utilizamos en nuestra propia higiene personal. Y si no, veamos con detalle la lista de la compra del formaldehído necesario para construir, decorar y habitar un hogar contemporáneo, donde lo podemos encontrar en la edificación y la decoración de nuestras casas en compuestos como pinturas, colas y barnices, aplicados en suelos, paredes, puertas, ventanas, tableros y estructuras de madera, en muebles, en papeles pintados, en alfombras y moquetas, en baldosas vinílicas, y en los aislamientos termoacústicos de los muros y cubiertas de los edificios. También está en los tejidos, en nuestras ropas, en contacto directo con nuestra piel, en sábanas y toallas. En este caso el formaldehído se aplica a los tejidos como apresto para evitar arrugas y manchas, y no solo en los tejidos sintéticos, también se aplica en los tratamientos de fábrica a fibras naturales, como el algodón o el lino. Sin olvidar las prendas enviadas a la tintorería, pues la limpieza en seco también utiliza disolventes que contienen formaldehídos para la limpieza de los tejidos.

FORMALDEHÍDO EN EL HOGAR

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Artículo publicado en la Revista Vivo Sano nº 4

El campo geobiológico, el campo de la vida.

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La biosfera está formada por un conjunto de medios que son indispensables para el desarrollo de la vida, como por ejemplo, la atmósfera.

Nos encontramos inmersos en un inmenso campo de fuerzas invisibles, e intrínsecas a la propia vida, fuerzas creadas por la actividad del campo geofísico de la Tierra en interacción constante con la actividad del Sol, de la Luna, y del resto del Universo.

A este inmenso campo de fuerzas lo llamaremos el campo geobiológico.

El campo geobiológico,  genera las fuerzas imprescindibles para crear y mantener la vida en la tierra, aportando energías a la actividad biofísica de los organismos vivos.

Fuerzas que se comportan como auténticos nutrientes físicos, tan importantes para la vida, como lo son el aire, el agua, o los alimentos.

El justo equilibrio y el flujo constante de estas fuerzas de naturaleza cosmotelúrica, son fuente de vida y salud para el conjunto de los habitantes del planeta.

Pero en el campo geobiológico, además, existen lugares en los que podemos encontrar variaciones importantes en el flujo de estas energías, como rupturas, ruidos, e interferencias en las constantes del campo global, ésto es debido a las características geológicas de los terrenos sobre los que vivimos y su consecuente actividad geofísica.

Corrientes de agua subterránea, fallas, cambios en la composición mineral de los terrenos, y un sinfín de elementos geológicos en la corteza terrestre, alteran estos flujos físicos de forma local rompiendo y cambiando la intensidad y el carácter de las energías de la tierra en áreas concretas de la superficie terrestre.

Así, encontramos lugares donde las energías pueden ser muy débiles, resultando insuficientes para el buen desarrollo de las constantes de la vida. Podríamos decir, que hay ambientes a los que les falta vidilla.

En otros casos, las energías pueden ser excesivamente fuertes e intensas, generando saturación en los procesos biofísicos de los individuos expuestos a su acción.

Habitar en lugares  donde las energías de la Tierra son excesivamente débiles, o muy intensas, suele ser desencadenante de múltiples procesos de estrés y enfermedad. Esos lugares se denominan áreas geopatógenas, o lugares geopatógenos, del griego geos, Tierra, y pathos, enfermedad, y significa, tierra que enferma.

Se trata, de lugares que crean enfermedad por exposición continuada a su actividad geofísica alterada.

Las enfermedades producidas por vivir en estos lugares de la tierra, se llaman Geopatías, que son enfermedades provocadas por la tierra.

Para la buena salud de un organismo vivo, que ineludiblemente se encuentra inmerso en las energías de la Tierra, es preciso encontrar un equilibrio entre las necesidades bioenergéticas de ése organismo y el ambiente geobiológico en el que habita. En la biosfera, cada ser vivo precisa de unas características bioenergéticas diferentes, así encontramos que todas los organismos biológicos del planeta ocupan su propio ambiente geobiológico. Lo que puede ser un mal lugar para un ser humano, un perro, o un árbol, puede ser el paraíso para un gato, un insecto, o un hongo.

Si se dan las características adecuadas para que ése organismo encuentre un equilibrio entre las energías del lugar y sus propias necesidades bioenergéticas, se establece una relación de equilibrio entre ambos, y consecuentemente, la salud y el bienestar del organismo en cuestión.

Video publicado en www.geobiologia.com

Salud geoambiental 6 casos de éxito

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El ejercicio de la actividad profesional de un analista en salud geoambiental implica la identificación de los factores de riesgo geoambiental presentes en el interior de los edificios, y también el diseño de las medidas correctoras precisas para evitar la exposición de las personas afectadas. Se trata de una labor compleja en la que intervienen disciplinas dispares y multitud de factores ambientales que pueden llegar a tener una influencia patógena: contaminación electromagnética, geobiología, calidad del aire, comportamiento físico y químico de los materiales empleados en la edificación, etc. Estos factores son más habituales de lo que creemos, en nuestro entorno existen elementos que desconocemos y que pueden producir dolencias de carácter crónico.

Normalmente, y en el mejor de los casos, enfrentamos los problemas de salud mediante un tratamiento médico continuado con objeto de controlar la evolución y los síntomas de la enfermedad, mejoramos el estado de salud de la persona, o reducimos los síntomas, pero el enfermo resulta dependiente del tratamiento de por vida. Ahora bien, ¿y si somos capaces de identificar y hacer desaparecer la causa ambiental de la enfermedad de igual manera que cuando se identifica y se elimina un agente patógeno infeccioso mediante un antibiótico? Para poder comprender mejor qué es lo que se puede llegar a conseguir mediante el conocimiento profundo del lugar en el que vivimos me gustaría ilustrar este asunto que nos ocupa con seis historias en las que hemos participado desde la Fundación para la Salud Geoambiental y de las que nos sentimos muy agradecidos, seis casos de éxito en el tratamiento de la salud de unas personas que encontraron una solución satisfactoria a sus problemas de salud con una acción tan sencilla como cambiar algunos aspectos de su entorno.

6 CASOS DE ÉXITO

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Artículo publicado en la Revista Vivo Sano nº 3

Hormigas y hormigueros, indicadores naturales de las áreas geopatógenas.

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En los escritos sobre geobiología, se encuentran múltiples referencias sobre cómo animales y plantas son indicadores primarios del carácter geobiológico de los lugares en los que descansan, anidan y crecen. Una de estas referencias la encontramos en las tradiciones centroeuropeas, donde se llevaban hormigueros a los lugares en los que se pensaba construir una vivienda, si las hormigas se quedaban en el terreno no se construía la casa, si se marchaban, el lugar prometía salud y suerte a sus futuros moradores. Y es que la presencia de avisperos, enjambrazones, y hormigueros, tradicionalmente se han observado cómo indicadores de una actividad geobiológica de carácter geopatógeno en los lugares donde suelen anidar insectos como las hormigas.

En la actualidad, los científicos han podido observar que aquella misma especie de hormigas que se llevaban a los terrenos como augurio de las suertes del lugar, la formica polyctena (hormiga roja de la madera) construye sus nidos sobre “fallas geológicas”, y se está estudiando su comportamiento como método de anticipación de terremotos. Las experiencias recogidas por la práctica de la geobiológica revelan que los cambios en las fuerzas de la tierra generados por la actividad de una falla en la corteza terrestre, incluso sin actividad sísmica, tienen un carácter geopatógeno para los seres humanos que viven y duermen expuestos a estas fuerzas durante periodos de tiempo muy largos, lo que nos indica una correlación entre la presencia de hormigueros y la existencia de áreas geopatógenas en los terrenos.

Los estudios sobre los hábitos de las hormigas rojas de la madera, y su sinergia con la actividad geofísica de las fallas donde anidan, han sido realizados por un grupo de investigadores de la Universidad de Duisburg-Essen, Alemania. Los trabajos se llevaron a cabo entre 2009 y 2012, y para ello se grabaron más de 45.000 horas de video para el estudio de la actividad en los hormigueros. La investigación, que se realizó en una zona sísmicamente activa de Alemania, clasificó a las hormigas y analizó sus reacciones ante los movimientos tectónicos, descubriendo así comportamientos inusuales en los hormigueros que pueden anticipar terremotos superiores a una magnitud de dos grados en la escala de Richter.

“La presión cambia la estructura de los gases, y las hormigas lo detectan porque son muy sensibles a estas reacciones, del mismo modo que también reaccionan a las variaciones electromagnéticas”. Explicó Gabriele Berberich, portavoz del equipo de investigación, en la rueda de prensa celebrada en Viena durante la Asamblea General de la Unión de Geociencias Europea de 2013.

La observación de los acontecimientos naturales, como es la presencia de hormigueros en los terrenos, junto con las múltiples experiencias asociadas a esos acontecimientos,  como puede ser el mal descanso nocturno, o la aparición de enfermedades, han permitido al ser humano, encontrar de forma natural referencias útiles para evitar enfermar por la naturaleza energética de los lugares en los que vivimos.

MAGNETOSTÁTICA Investigación Espacial y Geobiología

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rat

La ausencia del campo magnético de la Tierra puede provocar que los astronautas desarrollen trastornos mentales durante los vuelos espaciales lejanos a la Tierra, como en el caso de futuras expediciones a Marte, esto es lo que nos dicen científicos rusos del Instituto de Investigación de Biología y Biofísica de la Universidad estatal de Tomsk, y del Instituto para Problemas Biomédicos de la Academia de Ciencias de Rusia, como conclusión a los experimentos que han realizado para estudiar lo que sucede cuando se carece del campo magnético terrestre, o éste es débil.

Los experimentos, realizados con ratas, mostraron que los animales perdieron habilidades sociales, tenían problemas con la memoria y experimentaron cambios en sus órganos internos.

Natalya Krivova, directora del Instituto de Biología y Biofísica, y Kirill Trukhanov, investigador en jefe del Instituto para Problemas Biomédicos, explican que el campo magnético terrestre influye en todos los organismos vivos del planeta.

Para el estudio, los científicos construyeron un espacio donde el campo magnético terrestre fue reducido a una milésima de su fuerza, donde vivieron 12 ratas durante un periodo de 25 días.

En sus primeras observaciones, los científicos notaron una agresión creciente entre las ratas,  éstas establecen su jerarquía dentro del grupo a través de luchas, sin embargo “al quedar privadas del campo magnético terrestre olvidaron cómo hacerlo y perdieron sus habilidades sociales”.

También observaron fallos de memoria en los roedores, olvidaban su entorno habitual, los ratones comenzaban a examinar el ambiente de nueva cuenta como si nunca hubiesen estado allí antes.

La intensidad del campo magnético de la Tierra es cientos de veces más fuerte que los de Marte o Mercurio, protege a todas las criaturas vivas en la superficie del planeta del viento solar y del flujo de partículas procedentes del Sol, y por lo que además se desprende del estudio, también es necesario para el buen funcionamiento de nuestros procesos biológicos y cognitivos.

Las naves espaciales en órbita a la Tierra viajan a altitudes relativamente bajas, donde el campo geomagnético se encuentra reducido aproximadamente un 20 por ciento respecto a la superficie de la Tierra, pero los astronautas en expediciones interplanetarias tendrían que vivir con la ausencia de campo magnético terrestre durante periodos muy largos de meses o años.

Y no solo en el espacio podemos encontrar un descenso de la densidad del flujo del campo magnético terrestre, las estructuras ferromagnéticas utilizadas en la edificación (vigas, pilares, mallazos) generan interferencias en el campo geomagnético, pudiendo aumentar o disminuir drásticamente su intensidad con variaciones de decenas de miles de nT (nanoteslas) sobre la constante del lugar, constante que en nuestro país se encuentra entre los 32.000 y los 35.000 nT aproximadamente a nivel de la superficie terrestre. También pueden crear  anomalías como la inversión de la polaridad del campo, e incluso reducir su densidad de flujo a cero nT, lo que implica la ausencia de actividad del campo geomagnético en ése lugar del mundo. Estos acontecimientos se puede observar con un simple geomagnetómetro de mano.

casas de hierro

En el transcurso de nuestro trabajo encontramos personas que descansan con sus cuerpos expuestos a variaciones geomagnéticas de este tipo, personas que duermen con una parte importante de su cuerpo en ausencia de la densidad suficiente del campo magnético terrestre, y al mismo tiempo pueden tener la cabeza o cualquier otra parte del cuerpo orientados magnéticamente al oeste, al sur, al norte, … En esos casos encontramos que después de un tiempo conviviendo con estas características del campo geomagnético comienzan a sufrir diferentes trastornos que se parecen demasiado a los descritos en las ratas expuestas a campo cero, o muy débil, del experimento realizado por los científicos del Instituto de investigación Biología y Biofísica de la Universidad estatal Tomsk (Rusia), y el Instituto para problemas Biomédicos de la Academia de Ciencias de Rusia.

En todos los casos ha bastado con cambiar la ubicación de las camas de estas personas para encontrar una rápida y progresiva mejoría en su estado mental y físico, recobrando la normalidad en sus vidas sin necesidad de otras terapias.

El campo geomagnético es como un nutriente más en nuestras necesidades bioenergéticas diarias, como lo son  el aire, el agua, o la comida. Sin campo geomagnético parece que no hay actividad bioeléctrica suficiente para mantener nuestro soporte vital y cognitivo en plena forma.

ARQUITECTURA ORGÁNICA, UN SPA EN CORDOBA.

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Iñaki Alonso, Arquitecto y Fernando Pérez, Geobiólogo.

REJAS SPA BLOG

En un pequeño local, de un edificio de viviendas a las afueras de Córdoba, pudimos realizar un proyecto de SPA  bastante singular. Lo consideramos especial por su proceso de creación y  por la cantidad de elementos de bioconstrucción que pudimos introducir, gracias a la participación, concienciación y predisposición de la propiedad. Proporciones armónicas, trazados reguladores, formas orgánicas, materiales naturales, geobiología, eficiencia y gran aislamiento térmico, son algunos de los aspectos que hemos introducido en el proyecto.

No sería justo decir que un proyecto como el de un SPA es ecológico.  Solo el hecho de construir ya genera bastantes impactos y además un proyecto de este tipo genera también mucho impacto en su funcionamiento, tanto en el gasto de agua como de climatización. Pero sí que podemos hacer un esfuerzo porque ese gasto sea el menor posible, y que los materiales utilizados sean lo menos contaminantes. Elegimos materiales que tengan el menor impacto (la menor energía gris incorporada y la menor incorporación de tóxicos posible)  y que su vida sea larga en unas condiciones adversas como las del SPA. Hemos realizado bastantes esfuerzos para elegir estos materiales y que además sean locales.

GEOBIOLOGÍA,  FORMAS Y PROPORCIONES.

 PLANO APROXIMACION SPA

Figura 1. Estudio de impacto Geoambiental y orientaciones.

Las herramientas de composición armónica existen en la arquitectura desde siempre. Muchas veces ligadas a la arquitectura sagrada, buscando sobrecoger al visitante y, otras veces, como puras herramientas de composición para ordenar y modular de una manera armónica, como en el movimiento moderno hacía Le Corbusier con el número de oro.

El programa, un centro de terapias, de estética, y de salud, nos pedía que usáramos las herramientas necesarias para que la gente se sintiese lo mejor posible y saliese “revitalizada”. Las terapias corporales son las protagonistas de esa función reconstituyente que el cliente va a buscar a un lugar de este tipo, pero el espacio, como actor secundario debe acompañar al tratamiento en la función principal. Por lo tanto decidimos buscar herramientas que nos generasen la mayor armonía posible.

Esperábamos crear un espacio de una belleza y sutileza exquisita con objeto de activar “la salud y la armonía personal” en un lugar destinado exclusivamente a este propósito, con el agua como elemento principal.

Partíamos de unas condiciones ya establecidas por la naturaleza del local, el ambiente geobiológico del lugar era gris, sin alegría, y nosotros precisábamos de un lugar brillante. Tres áreas de alteración geopatógena ejercían una influencia poco afín a nuestros propósitos. Además las geometrías definidas por el perímetro del local tampoco ayudaban mucho, existían irregularidades y contracciones en las formas de la planta que creaban una mala caja de resonancia, el ruido impedía que pudiera expresarse la música deseada.

No encontramos dificultades añadidas por contaminación electromagnética artificial, o problemas con estructuras ferromagnéticas, ni una geología que pudiese añadir elevadas concentraciones de gas radón a la actividad balnearia. Así que en el conocimiento de la realidad del lugar se procedió al arte de proyectar, construir, pulir, y afinar, como en todos los oficios aprendidos y ejercidos con tiempo, constancia, y amor.

Comenzamos con la localización de un punto, un centro donde depositar toda la consciencia destinada a cambiar la energía de ese lugar hacia aquello que estaba en nuestro sueño. Subconscientemente hablo el corazón, sin razón alguna, simplemente sabíamos que era el punto. Desde este punto se estableció el centro que describió el círculo, el círculo que debería definir el lugar donde terminaría el caos y comenzaría el orden, el círculo donde habita la harmonía.

Se establecieron las proporciones solares del lugar, éstas describen la modulación de la luz del sol y consecuentemente la sombra que se proyecta en un lugar del mundo durante un ciclo completo, durante un año solar, así se establece el conocimiento del equilibrio entre las energías de luz y la materia en ese lugar del mundo. De ésta modulación surgieron las proporciones que definirían todos los volúmenes a proyectar, como las cavidades resonantes de un instrumento, y así crear música donde solo había ruido.

MANDALA SPA

Figura 2. Módulo Solar de Córdoba

Se cuidaron las formas, se evitaron las esquinas que crean sombras y dividen la luz rompiendo la continuidad de los muros, y así se pudo crear un trazado sin fin, sin impedimentos, en movimiento continuo, se cuidaron los materiales para que éstos fueran reflejo de la propia naturaleza.

Por supuesto, se evitó disponer los lugares más sensibles, por el destino de su uso, a la actividad de las áreas geopatógenas existentes, y se proyectaron las instalaciones de manera que sus emisiones no alterasen el ritmo natural creado.

Y finalmente se reforzó el propósito y la voluntad de los participantes en el proyecto, los que intervinimos durante la gestación, y los que habitarán el lugar ya puesto en la vida, insertamos la geometría del agua dibujada con diamantes en el centro de este pequeño universo soñado para la “la salud y la armonía personal” con el agua como elemento principal. Lo hicimos juntos, perdura en nuestra memoria, y activa el propósito.

DISEÑO ACTUAL, ARQUITECTURA ORGÁNICA.

El espacio se pensó necesariamente de una forma rígida, la cantidad de instalaciones y la necesidad de intimidad y aislamiento en cada espacio no te permite muchas opciones de flexibilidad así que se dividió en la zona de la piscina, una terma, tres salas de masaje, dos vestuarios, y la sala de instalaciones.

Estas técnicas milenarias, los materiales ecológicos y los trazados armónicos, las podemos trasladar a lenguajes contemporáneos y al final poder tener resultados de diseño bastante actuales, como ha sido el caso con este spa. Sería un error no  mirar y  leer en el pasado, en técnicas y procesos de diseño que se han trasladado de generación en generación y de civilización en civilización, sería incluso bastante  torpe ignorar las técnicas y materiales que han dado tan buenos resultados en tantos años para el diseño y la construcción de los edificios que han llegado hasta nuestros días, con cientos de años de historia.

El programa del espacio ha sido clave para afrontar este proyecto. Un pequeño centro de terapias de salud, un lugar donde la gente acude para recibir un tratamiento reconstituyente y reconfortante. Por lo tanto el objetivo principal del proyecto era crear ese espacio que sea capaz de acompañar al programa, un espacio que consiga que el cliente esté relajado y expuesto a recibir la terapia lo más entregado posible. Un espacio armónico, suave, natural y neutro. Para ello  utilizamos estas tres herramientas, en primer lugar las proporciones, una relación armónica sacada con la técnica de los trazados reguladores, en segundo lugar las formas, muy orgánicas, suaves y amables y por último  los materiales,  naturales y sencillos, mármol, cal y bambú.

La circulación por el espacio común piscinas y salas de masaje está trabajado con formas orgánicas, la curva sustituye a los ángulos rectos en todo este espacio reduciendo estos a su mínima expresión, únicamente en los vestuarios, las salas de instalaciones. “La curva es la línea de los dioses” decía Antoni Gaudí, pero también es la línea de la naturaleza, y sobre todo la línea del agua. Es la máxima expresión del sentido de fluir, de viajar.

PLANO SPA

Figura 3. Planta de distribución.

MATERIALES.

La cal. Un material de gran tradición en Andalucía, que sigue quemándose en hornos de leña de una forma artesanal y ejecutándose  con técnicas similares a las que utilizaban los romanos en sus termas y los árabes en sus tradicionales baños. Creo que hay  lugares en los que no cabe la innovación (por cierto, tan necesaria como absurda en determinadas ocasiones), y uno de ellos es el proceso de la cal, otra cosa son las formas que queramos crear con esa técnica, ahí que creo que podemos dejar correr la creatividad.

Utilizamos la cal de Morón, concretamente de Cales Gordillo, cuya producción tiene lugar a 140 km de la obra. La cal de Morón acaba de ser nombrada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por parte de la Unesco.  Una  cal 100% natural y sin aditivos nos da unas prestaciones excepcionales en este tipo de obras, donde el agua y la humedad afectan continuamente a todos los materiales. En este caso el debate entre prefabricación y/o industrialización y obra húmeda no tuvo cabida. Desde el principio nos decantamos por una obra en húmedo con morteros y acabados en cal.

La piedra. Los suelos son de empedrado y mármol. El empedrado es la versión moderna del canto cordobés, lo que se conoce como el chino cordobés, un material de gran tradición cultural que aporta belleza y estética, además de ser un material natural. La tradición en Córdoba proviene de la cultura árabe, cuando estos quisieron copiar el conocido mosaico romano, elaborándolo con canto rodado del río. Actualmente viene en mallas y su colocación lo hace viable económicamente porque lleva menos mano de obra y el material sigue siendo piedra natural, pero el proceso de elaboración y el transporte lleva su parte de impacto.

AGUA SPA BLOG

Aislamiento de poliuretano de soja. La utilización de este material no deja de ser controvertida por ello me voy a extender algo más. Dentro de la gama de aislamientos ecológicos que no sufran con la humedad solo encontramos el vidrio celular y este de espuma de poliuretano que llaman ecológico, el resto no cumplía los requerimientos técnicos por la excesiva humedad del local. Por otro lado era muy importante un buen aislamiento del local para evitar pérdidas, ya que las condiciones de climatización de estos locales son muy exigentes en temperatura y humedad. Al final elegimos el poliuretano por su forma de aplicación proyectada ya que se adapta a todos recovecos tubos y vigas que había que cubrir mientras que el vidrio celular era en planchas rígidas y hacía bastante difícil y costosa su ejecución.

El material se compone de un poliol y un isocianato. La característica positiva de este material es que sustituye los polioles derivados del petróleo por polioles en base a soja y sustituye los agentes químicos (gases HFC = calentamiento global) por agua. Manteniendo las buenas cualidades que tiene el poliuretano tradicional y mejorando en la reducción de CO2 emitido a la atmósfera, evitando  la emisión de HCF, reduciendo la utilización de petróleo y mejorando la resistencia al fuego. Por el contrario este material utiliza isocianatos, que se forman a partir de una amina y del gas de guerra fosgeno, y que no se consideran saludables. Aunque es un material que está admitido por la certificación medioambiental para edificios LEED y está bastante extendido en EEUU como material ecológico consideramos que la utilización de isocianatos no es lo más óptimo para un producto que dice llamarse ecológico. Por otro lado no conseguimos información rigurosa donde pudiésemos definir los tipos de Isocianatos empleados y el tipo de soja utilizada.

Para tapar el aislamiento de poliuretano y aumentar su aislamiento colocamos una placa de virutas de madera con magnesita, ambos materiales ecológicos y de gran comportamiento frente a la humedad y frente al ruido. Sobre esta placas van colocadas unas piezas de bambú en vertical.

RELACIÓN CULTURAL

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La impronta de la ciudad de Córdoba es muy importante y hemos querido establecer una relación estrecha y conceptual con la historia del lugar. Por un lado la reja que cierra el local en sus dos fachadas es una abstracción de una ventana de la mezquita de Córdoba. Con la intención del juego de luces y sombras que provoca una celosía, hicimos una reja para el cierre del spa. El sol de la mañana dibuja las formas de la antigua ventana del templo cordobés en la pared de la sala de espera y relajación del centro de terapias. A parte de esta sutil referencia geométrica, también jugamos en la relación cultural con lo local con una serie de materiales tradicionales de la zona y la historia de Córdoba, el canto de río, el mármol y la cal.

Áreas geopatógenas, los NO lugares.

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Durante una conversación con mi buen amigo Iñaki Alonso, hablando sobre bioconstrucción y la importancia de la geobiología en este campo, surgió entre otros tantos temas el concerniente al carácter de los lugares donde hacemos la vida. Iñaki es arquitecto, y sus experiencias y observaciones en el ejercicio de su profesión le han mostrado lo que él llama lugares, y no lugares.

En los espacios a los que Iñaki se refiere como lugares, podemos expresarnos tal y como somos. Un lugar es armonía y salud, y se encuentra en relación íntima con nosotros, tan estrecha y armónica que no nos damos cuenta de lo relevante que es en nuestras vidas. El lugar, como todo en la vida, en muchos casos sólo se muestra cuando falta. Entonces nos enfrentamos a su opuesto, el no lugar.

El no lugar es un espacio sin raíces, donde sufrimos la desconexión con las fuerzas que crean la vida. Por esta causa podemos incluso enfermar. En el no lugar surge el dolor y la ausencia de belleza, y es ahí donde nos hacemos conscientes de la importancia que tiene el lugar para expresarnos en la vida, para poder ser.

Carlos Castaneda, en su libro “Sobre las enseñanzas de Don Juan”, escribe unas interesantes referencias al lugar similares a las observaciones de Iñaki. En ellas se identifica al lugar como el sitio:

“Lo adecuado era hallar un sitio en el suelo en donde pudiera sentarme sin fatiga”

“Un sitio significa un lugar donde uno podía sentirse feliz y fuerte de manera natural”

“El bueno se llama “el sitio” y el malo “el enemigo”. Estos dos lugares son las claves del bienestar de un hombre”

En geobiología, a los no lugares los denominamos áreas o zonas geopatógenas, del griego geos (Tierra) + patógenos (que produce enfermedad). Y las enfermedades producidas por exposición a la actividad geofísica de un área geopatógena se conocen como geopatías, de geos (Tierra) + pathos (enfermedad). Los no lugares son áreas geopatógenas, y consecuentemente influyen negativamente en la salud de las personas que pasan su vida en contacto con estos espacios.

Pero, ¿qué hace que un lugar sea geopatógeno y se convierta en un no lugar? Pues bien, las áreas geopatógenas surgen de las distorsiones en las fuerzas físicas que nos envuelven, nos animan y nos dan forman, y que en los lugares son las responsables de los primeros planos físicos de la existencia. Las cuatro fuerzas o interacciones fundamentales (interacción nuclear fuerte, interacción nuclear débil, interacción electromagnética e interacción gravitatoria) son la matriz de la vida, dan forma y movimiento a todo lo que existe y a lo que no.

Cuando una o varias de estas cuatro fuerzas o interacciones se encuentran interferidas, se producen grandes variaciones en sus intensidades y ritmos, se distorsiona el campo del lugar, y es cuando surge el no lugar o área geopatógena. Estas interferencias normalmente son producidas por la interacción geofísica de elementos geológicos o constructivos, que imprimen una influencia directa sobre el carácter del lugar, y consecuentemente sobre sus habitantes.

Los primeros, los elementos geológicos, son de origen natural, se encuentran en la corteza terrestre y se producen por la actividad geofísica de corrientes y flujos de agua subterránea, fracturas, oquedades, o cambios en la composición mineral de los terrenos, entre otros. Estos cambios geológicos pueden crear interferencias locales en las constantes geofísicas de un terreno. Siempre han estado ahí, y han distorsionado el carácter del lugar desde que la Tierra existe.

Todas las tradiciones del mundo recogen la existencia de estos lugares. Los seres humanos siempre han sabido identificar la diferencia en el carácter de los lugares. En la actualidad y en nuestro modelo social parece que lo hemos olvidado, pero en mi experiencia del día a día vengo observando que no es así. Casi todo el mundo ha tenido experiencias de rechazo o atracción subconsciente al enfrentar un lugar.

Los segundos, los elementos constructivos, los introducimos nosotros mismos en el medio con las estructuras ferromagnéticas utilizadas en la edificación, construimos casas de hierro que cambian las fuerzas dentro del propio edificio. Son sistemas constructivos que no han existido en cientos de miles de años de historia del hábitat humano. En algunas edificaciones, construidas hace menos de dos décadas, encontramos tanta estructura metálica que nos resulta imposible orientar una brújula. Lugares con múltiples nortes, variaciones de campo de decenas de miles de nanoteslas, y cambios en la polaridad del campo geomagnético. Personas que duermen con la cabeza al oeste, el cuerpo al sur, y los pies al norte. ¿Cómo podemos encontrar nuestra verdadera forma en un mundo retorcido?

Somos hijos de la Tierra y un reflejo directo del lugar donde hemos sido concebidos y gestados. Nuestros propios campos biofísicos están directamente influidos y moldeados por el lugar en el que hemos crecido y en el que vivimos.

Quizá tú también tienes alguna experiencia de lugar o de no lugar. ¿Nos la cuentas? Comparando nuestras vivencias y debatiendo sobre ellas, seguramente podamos aprender un poco más del entorno en el que vivimos.

Geobiología y bioconstrucción, la elección del lugar

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Los materiales, las instalaciones, los sistemas energéticos, el diseño bioclimático, la gestión del agua y de los residuos… Como si de un organismo vivo se tratase, son realmente importantes en la integridad bioconstructiva de un edificio, y no sólo por la calidad de vida y la salud de las personas que lo habitarán, sino también por la salud de todo el planeta.

Y si estamos hablando realmente de bioconstrucción, no deberíamos olvidar jamás el primer paso fundamental, la elección del lugar. Todas las tradiciones del mundo han contemplado este aspecto desde tiempos tan arcaicos que seguro se remontan a antes de existir como Homo sapiens. Se trata, sencillamente, de encontrar nuestro lugar en el mundo y, por lo que sabemos, es algo que hacemos todos los organismos del planeta.

Antes de ubicar un asentamiento humano (tienda, choza o casa) es de vital importancia conocer la tipología bioenergética del área donde se va a realizar el asentamiento. Se trata de un factor que va a influir directamente en la calidad del descanso y en la salud de las personas que habitarán en ese lugar del mundo.

¿Y cómo es nuestro lugar en el mundo?

Conocer la naturaleza geobiológica del terreno disponible nos permite elegir el mejor lugar para emplazar la futura edificación. O en el caso de no tener muchas posibilidades de movilidad del emplazamiento, al menos tener la información suficiente como para diseñar adecuadamente la ubicación de los diferentes espacios dentro del edificio, destinando las áreas más saludables para los dormitorios, sancta sanctorum de la salud en cuanto al lugar donde hacemos la vida. Y en un segundo plano, pero sin restarle importancia, los lugares de larga permanencia, como en el caso de los espacios de trabajo, sobre todo los que no permiten mucha movilidad, por ejemplo, un despacho en el que pasaremos largas jornadas de trabajo de forma habitual.

En geobiología, los lugares que influyen negativamente en la salud se denominan áreas o zonas geopatógenas, del griego geos (Tierra) + patógenos (que produce enfermedad). Y las enfermedades producidas por exposición a la actividad geofísica de un área geopatógena se conocen como geopatías, de geos (Tierra) + pathos (enfermedad).

En próximas entradas de este blog describiremos la naturaleza geofísica de la Tierra, que puede hacer que un lugar sea sano o geopatógeno.

Vivo en un lugar sano by Fernando Perez Fernandez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-Compartir bajo la misma licencia 3.0 España License.
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