Salud geoambiental 6 casos de éxito

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El ejercicio de la actividad profesional de un analista en salud geoambiental implica la identificación de los factores de riesgo geoambiental presentes en el interior de los edificios, y también el diseño de las medidas correctoras precisas para evitar la exposición de las personas afectadas. Se trata de una labor compleja en la que intervienen disciplinas dispares y multitud de factores ambientales que pueden llegar a tener una influencia patógena: contaminación electromagnética, geobiología, calidad del aire, comportamiento físico y químico de los materiales empleados en la edificación, etc. Estos factores son más habituales de lo que creemos, en nuestro entorno existen elementos que desconocemos y que pueden producir dolencias de carácter crónico.

Normalmente, y en el mejor de los casos, enfrentamos los problemas de salud mediante un tratamiento médico continuado con objeto de controlar la evolución y los síntomas de la enfermedad, mejoramos el estado de salud de la persona, o reducimos los síntomas, pero el enfermo resulta dependiente del tratamiento de por vida. Ahora bien, ¿y si somos capaces de identificar y hacer desaparecer la causa ambiental de la enfermedad de igual manera que cuando se identifica y se elimina un agente patógeno infeccioso mediante un antibiótico? Para poder comprender mejor qué es lo que se puede llegar a conseguir mediante el conocimiento profundo del lugar en el que vivimos me gustaría ilustrar este asunto que nos ocupa con seis historias en las que hemos participado desde la Fundación para la Salud Geoambiental y de las que nos sentimos muy agradecidos, seis casos de éxito en el tratamiento de la salud de unas personas que encontraron una solución satisfactoria a sus problemas de salud con una acción tan sencilla como cambiar algunos aspectos de su entorno.

6 CASOS DE ÉXITO

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Artículo publicado en la Revista Vivo Sano nº 3

Gas radón, un factor de riesgo

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Este fin de semana en la Fundación para la Salud Geoambiental hemos celebrado el ciclo formativo de nuestro curso anual dedicado a las Radiaciones ionizantes y al gas radón. En este curso hemos contado, además de los profesores de la fundación, con el equipo de la Universidad de Cantabria, D. Luis Santiago Quindos Poncela; y D. Carlos Sainz Fernández , expertos en Radón.

Pero, ¿Qué es el gas Radón? ¿Y por qué es un factor de riesgo para la salud?

Como recordaréis, ya hemos hablado en otro post anterior sobre el gas radón, pero me gustaría ampliar un poco más lo dicho en base a la importancia que puede tener un factor como este en nuestra salud, y lo fácil que resulta de eliminar en caso de tener valores elevados en un inmueble.

El gas Radón es un elemento radiactivo de la naturaleza. Surge de las cadenas de desintegración del uranio o del torio, presentes en algunas rocas como granitos o basaltos, que componen los suelos de algunas regiones de la corteza terrestre.

Por ser un gas que surge de las rocas de los suelos donde edificamos, se puede acumular en espacios cerrados y mal ventilados, especialmente en sótanos y garajes. Esto implica que en el interior de los edificios construidos sobre terrenos graníticos, basálticos, u otro tipo de rocas que contengan alto contenido de uranio o torio en su composición, exista el riesgo de tener una elevada proporción de radón en el aire que respiran sus habitantes.

El gas radón procede inmediatamente de la desintegración del radio (uno de los descendientes del uranio, o del torio), que es un elemento sólido. El radón tiene una vida media de unos 3,8 días hasta sufrir una desintegración que lo transforma en polonio, que también es sólido. Si el radón (gas) que inhalamos se encuentra en un momento próximo a su creación, este se exhala sin que produzca daños demasiado importantes en la mucosa del aparato respiratorio. Pero si el radón inhalado se encuentra al final de su vida, se desintegrará en el interior de los pulmones generando descendientes sólidos que quedarán depositados en la mucosa, bombardeando ésta con partículas alfa y beta durante mucho tiempo. Es decir, se convierte en una sustancia sólida y no puede salir del pulmón. Como el radón emana del terreno del interior del edificio, en todo momento hay átomos en el aire en cualquier fase de su periodo de semidesintegración.

A día de hoy se conoce muy bien los efectos producidos por la inhalación de gas radón, y en qué cantidades puede ser un factor de riesgo para los habitantes de un edificio. También sabemos cómo hay que actuar para evitar altas concentraciones de radón en un inmueble. Y sin discusión, en cuanto al gas radón existe unanimidad tanto en el mundo científico como en el gubernamental sobre niveles y efectos, tal y como demuestran las recomendaciones de las agencias de protección medioambiental de algunos países como Estados Unidos o el Reino Unido.

En España también el CSN (Consejo de Seguridad Nuclear) ha desarrollado folletos para explicar el problema, aunque sus campañas no incluyen anuncios en televisión, y claro, no han tenido tanta repercusión como ocurre con otras campañas gubernamentales tan necesarias para proteger la salud de la población, como en el caso del SIDA o las vacunas.

Aquí tenéis un plano de radiación natural Gamma editado por el CSN en el que podéis haceros una idea aproximada de qué áreas de nuestro país pueden tener mayor riesgo de emisión de gas radón en inmuebles procedente de la geología del lugar.

El volumen de radón depende no solo de la naturaleza de los suelos, también es importante cómo se ha construido el edificio (capacidad de ventilación, distancia al suelo, etc) y en qué lugar de éste se desarrolla la vida. No es lo mismo vivir en la tercera planta de un inmueble de apartamentos, donde el riesgo es casi imposible, que en una casa unifamiliar con una, o dos plantas, donde puede haber mayor riesgo, sobre todo si la casa tiene sótano.

Cada casa es un mundo, por lo que la mejor forma de salir de dudas pasaría siempre por realizar una medición, bien por un equipo de expertos o por uno mismo. Ya existen aparatos de medición para el gas radón muy efectivos. En la tienda de Geosanix hemos incorporado uno de los últimos medidores de gas radón con el fin de facilitar la tarea a aquellos que prefieren llevar a cabo una monitorización continuada del radón en su hogar de manera fiable e independiente, sin tener que recurrir a expertos o laboratorios para hacer una sola medición.

Vivo en un lugar sano by Fernando Perez Fernandez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-Compartir bajo la misma licencia 3.0 España License.
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