¿Dormir con el móvil en la mesilla de noche? No, no, no.

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La contaminación invisible de móviles y redes Wifi puede dejarte en vela. Numerosos estudios relacionan una prolongada exposición a radiaciones diversas con el agotamiento de los sistemas de autorregulación de los seres vivos.

NATALIA MARTÍN CANTERO. 01 de marzo de 2013. 08:53 h.

En la serie de televisión de los años 90 Doctor en Alaska aparecía un hombre confinado en una burbuja de plástico a causa de una extraña enfermedad que le producía rechazo hacia casi cualquier cosa fabricada durante el siglo XX. Si este personaje ultra sensible entrase hoy en una casa normal y corriente, en una tienda o en un edificio público, seguramente le daría un telele.
Las personas muy sensibles a la sobreexposición de radiaciones están comenzando a aparecer en un entorno saturado por, entre otras cosas, los router Wifi y la telefonía móvil. “Tan importante como la alimentación o el ejercicio es el lugar donde vivimos”, señala Fernando Pérez, de Geosánix, una empresa especializada en evaluar los tóxicos ambientales y radiaciones naturales y artificiales en cualquier inmueble o terreno.
Es importante recordar que las radiaciones no son percibidas por los sentidos. No se pueden tocar, no se ven, no huelen y no se sienten, por lo que no hay que esperar ningún tipo de manifestación externa. Las radiaciones naturales proceden de la actividad geofísica en la corteza terrestre (un curso de aguas subterráneas, por ejemplo), mientras que las artificiales pueden proceder de las antenas y aparatos de telefonía móvil, los dispositivos inalámbricos de tipo Wifi, los transformadores de los electrodomésticos o el alumbrado urbano, entre otros lugares.
Numerosos estudios relacionan una prolongada exposición a radiaciones diversas con el agotamiento de los sistemas de autorregulación de los seres vivos. Entre los síntomas más comunes en una primera fase se encuentra la dificultad para conciliar el sueño o dolores de cabeza. Cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció el año pasado que los teléfonos móviles pueden causar cáncer sembró todavía más incertidumbre sobre los peligros de los campos electromagnéticos. Entonces la OMS constató que en algunos ensayos hubo un aumento de gliomas (un tipo de tumor cerebral muy poco frecuente) que se “puede atribuir” al uso de estos aparatos, y que “hay que seguir investigando”.
“Existe una gran desinformación al respecto. Y sin información sobre cómo puede afectar a nuestra vida, ¿hasta dónde podemos exponernos?”, señala Pérez. “El Wifi es imparable, y se aplica a todo lo que concierne a nuestra vida. Posiblemente pronto llegará a otros dispositivos. La pregunta es, ¿a qué nivel de radiación nos estamos exponiendo? Estamos ante algo muy nuevo. Todavía tenemos que aprender a manejar los riesgos”.
Si se trata de poner límites, hay que comenzar por el dormitorio, el espacio donde pasamos más tiempo. La precaución más básica es desenchufar el router y apagar el móvil que mucha gente tiene por costumbre dejar en la mesilla de noche. Otras recomendaciones menos conocidas pero igualmente importantes son evitar colocar en la pared contigua un electrodoméstico ya que, aun estando apagado, emite radiaciones que traspasan la pared. Tampoco es conveniente poner a cargar el móvil cerca de la cama, ni usar un radio-despertador.
Entre los clientes de Pérez se encuentran personas con problemas como insomnio o fatiga crónica que, tras hacerse todo tipo de pruebas médicas, recurren a esta empresa como último recurso. Este es el caso de un matrimonio de Córdoba que, según señala, tenía tantos problemas para dormir que decidió pasar las noches en un hotel. Tras acudir a la vivienda, los técnicos descubrieron que el problema se encontraba en las estructuras metálicas del propio edificio. “El uso de las estructuras metálicas se ha incrementado tanto en los últimos años que a veces no conseguimos encontrar el norte en las casas”, indica.
El matrimonio de Córdoba terminó mudándose a otra vivienda, pero normalmente no hace falta llegar tan lejos. Aunque, como hemos dicho anteriormente, existe una gran desinformación sobre este tema, el siguiente decálogo de salud geoambiental podría ayudar a resolver problemas de sueño o fatiga si no se han encontrado otras causas aparentes que los causen:
1. Alta permanencia. Evita situar tu lugar de descanso o de trabajo sobre zonas con alteraciones geofísicas que alteran los campos magnéticos naturales en la superficie y provocan inestabilidad e intensa radiación terrestre. Los lugares donde pasas más horas al día deben estar libres de radiaciones naturales.
2. Descanso. Si has experimentado un caso de imsomnio o dolor de cabeza sin saber la causa puedes probar a no colocar en la mesilla de noche aparatos eléctricos como radio-despertadores, lámparas halógenas con transformador o teléfonos inalámbricos. Además, en esos casos se recomienda no poner el móvil a cargar al lado de tu cama.
3. Móviles. Al hablar por el móvil, hazlo con el manos libres; si evitas colocarte el aparato al lado del cerebro, estarás protegiéndote de sus radiaciones. Conecta el bluetooth o el wifi sólo cuando lo necesites. Procura que los niños no usen los móviles. Puedes leer más recomendaciones sobre el uso del móvil aquí.
4. Electrodomésticos. La lavadora, microondas, horno, caldera, cocinas de inducción o vitrocerámica no deben estar en la pared contigua a la cabecera de tu cama. Aun estando apagados, emiten radiaciones que traspasan la pared.
5. Instalación eléctrica. Comprueba que el cableado no emite más radiaciones de lo estrictamente necesario y que las tomas de tierra funcionan bien.
6. Tecnologías inalámbricas. Las tecnologías sin cables, como los teléfonos inalámbricos DECT o los routers wifi, saturan nuestro entorno de radiaciones. Elige preferiblemente tecnologías con cable y, si la tecnología inalámbrica te resulta imprescindible, siempre coloca las fuentes de radiación lejos de los lugares de alta permanencia.
7. Gas radón. Cuando decores tu casa, evita el uso de basaltos o granitos, algunas cerámicas y ciertos tipos de gres, que pueden ser fuente de gas radón. Si el inmueble tiene estos materiales, asegúrate de que hay una buena ventilación.
8. Antenas y cables. Antes de adquirir una nueva vivienda u oficina, vigila que no haya cerca antenas de telecomunicaciones o de teléfonos móviles, líneas de alta tensión, tendido eléctrico o transformadores urbanos.
9. Electricidad estática. Evita el uso excesivo de materiales sintéticos: moquetas, tejidos, encimeras de cocina, mobiliario, etc. Coloca humidificadores y utiliza preferentemente materiales naturales.
10. Edificios inteligentes. Los lugares cerrados con ventanas impracticables, suelos o techos técnicos y aires acondicionados son caldo de cultivo de bacterias y hongos por el aumento de la ionización positiva del aire. Hace falta una buena ventilación y utilizar ionizadores para mejorar la calidad del ambiente.
@nataliamartin es periodista. Si quieres ponerte en contacto con ella escribe a natalia@vidasencilla.es

Fuente: El País

Inicio del curso de Técnico en Salud Geoambiental 2013

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Este año estrenamos formato para nuestro Curso de Salud Geoambiental. Después de algunos años de experiencias presenciales en la Fundación para la Salud Geoambiental hemos dado un paso decisivo y nos hemos lanzado con un curso on-line con el que pretendemos llegar a todo el mundo de habla hispana.

La necesidad nos la plantearon algunos futuros alumnos, dentro y fuera de España, que deseaban recibir esta formación pero que contaban con serias dificultades para desplazarse hasta Madrid y asistir a clase. Finalmente, y con el apoyo de la Fundación Vivo Sano, la iniciativa se ha puesto en marcha y en unos días, el 28 de enero, inauguraremos este nuevo curso.

Aunque se puede obtener la titulación de Técnico en Salud Geoambiental sólo con el curso on-line, hemos decidido mantener en esta formación cuatro talleres presenciales. Las vivencias con las promociones en años anteriores han sido tan especiales que nos resistimos a abandonar totalmente la enseñanza al estilo clásico. Las prácticas, que comienzan el 22 de febrero, no sólo están orientadas a los nuevos, sino también a los antiguos alumnos que quieran depurar su técnica.

Ya sea cara a cara o con una pantalla y un teclado de por medio, seguiremos fomentando la curiosidad, el conocimiento y el espíritu crítico, las cualidades que todo especialista en Salud Geoambiental debería cultivar día tras día.

Aprovecho la ocasión para dar las gracias a todos aquellos que habéis hecho posible la puesta en marcha y la continuidad de esta formación durante los últimos tres años, alumnos, profesores, y organización. En especial a Ruth Echeverría, por su profesionalidad como profesora y por ser el alma en la organización de estos cursos.

Gente curiosa, ¡nos encontramos en las formaciones!

Áreas geopatógenas, los NO lugares.

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Durante una conversación con mi buen amigo Iñaki Alonso, hablando sobre bioconstrucción y la importancia de la geobiología en este campo, surgió entre otros tantos temas el concerniente al carácter de los lugares donde hacemos la vida. Iñaki es arquitecto, y sus experiencias y observaciones en el ejercicio de su profesión le han mostrado lo que él llama lugares, y no lugares.

En los espacios a los que Iñaki se refiere como lugares, podemos expresarnos tal y como somos. Un lugar es armonía y salud, y se encuentra en relación íntima con nosotros, tan estrecha y armónica que no nos damos cuenta de lo relevante que es en nuestras vidas. El lugar, como todo en la vida, en muchos casos sólo se muestra cuando falta. Entonces nos enfrentamos a su opuesto, el no lugar.

El no lugar es un espacio sin raíces, donde sufrimos la desconexión con las fuerzas que crean la vida. Por esta causa podemos incluso enfermar. En el no lugar surge el dolor y la ausencia de belleza, y es ahí donde nos hacemos conscientes de la importancia que tiene el lugar para expresarnos en la vida, para poder ser.

Carlos Castaneda, en su libro “Sobre las enseñanzas de Don Juan”, escribe unas interesantes referencias al lugar similares a las observaciones de Iñaki. En ellas se identifica al lugar como el sitio:

“Lo adecuado era hallar un sitio en el suelo en donde pudiera sentarme sin fatiga”

“Un sitio significa un lugar donde uno podía sentirse feliz y fuerte de manera natural”

“El bueno se llama “el sitio” y el malo “el enemigo”. Estos dos lugares son las claves del bienestar de un hombre”

En geobiología, a los no lugares los denominamos áreas o zonas geopatógenas, del griego geos (Tierra) + patógenos (que produce enfermedad). Y las enfermedades producidas por exposición a la actividad geofísica de un área geopatógena se conocen como geopatías, de geos (Tierra) + pathos (enfermedad). Los no lugares son áreas geopatógenas, y consecuentemente influyen negativamente en la salud de las personas que pasan su vida en contacto con estos espacios.

Pero, ¿qué hace que un lugar sea geopatógeno y se convierta en un no lugar? Pues bien, las áreas geopatógenas surgen de las distorsiones en las fuerzas físicas que nos envuelven, nos animan y nos dan forman, y que en los lugares son las responsables de los primeros planos físicos de la existencia. Las cuatro fuerzas o interacciones fundamentales (interacción nuclear fuerte, interacción nuclear débil, interacción electromagnética e interacción gravitatoria) son la matriz de la vida, dan forma y movimiento a todo lo que existe y a lo que no.

Cuando una o varias de estas cuatro fuerzas o interacciones se encuentran interferidas, se producen grandes variaciones en sus intensidades y ritmos, se distorsiona el campo del lugar, y es cuando surge el no lugar o área geopatógena. Estas interferencias normalmente son producidas por la interacción geofísica de elementos geológicos o constructivos, que imprimen una influencia directa sobre el carácter del lugar, y consecuentemente sobre sus habitantes.

Los primeros, los elementos geológicos, son de origen natural, se encuentran en la corteza terrestre y se producen por la actividad geofísica de corrientes y flujos de agua subterránea, fracturas, oquedades, o cambios en la composición mineral de los terrenos, entre otros. Estos cambios geológicos pueden crear interferencias locales en las constantes geofísicas de un terreno. Siempre han estado ahí, y han distorsionado el carácter del lugar desde que la Tierra existe.

Todas las tradiciones del mundo recogen la existencia de estos lugares. Los seres humanos siempre han sabido identificar la diferencia en el carácter de los lugares. En la actualidad y en nuestro modelo social parece que lo hemos olvidado, pero en mi experiencia del día a día vengo observando que no es así. Casi todo el mundo ha tenido experiencias de rechazo o atracción subconsciente al enfrentar un lugar.

Los segundos, los elementos constructivos, los introducimos nosotros mismos en el medio con las estructuras ferromagnéticas utilizadas en la edificación, construimos casas de hierro que cambian las fuerzas dentro del propio edificio. Son sistemas constructivos que no han existido en cientos de miles de años de historia del hábitat humano. En algunas edificaciones, construidas hace menos de dos décadas, encontramos tanta estructura metálica que nos resulta imposible orientar una brújula. Lugares con múltiples nortes, variaciones de campo de decenas de miles de nanoteslas, y cambios en la polaridad del campo geomagnético. Personas que duermen con la cabeza al oeste, el cuerpo al sur, y los pies al norte. ¿Cómo podemos encontrar nuestra verdadera forma en un mundo retorcido?

Somos hijos de la Tierra y un reflejo directo del lugar donde hemos sido concebidos y gestados. Nuestros propios campos biofísicos están directamente influidos y moldeados por el lugar en el que hemos crecido y en el que vivimos.

Quizá tú también tienes alguna experiencia de lugar o de no lugar. ¿Nos la cuentas? Comparando nuestras vivencias y debatiendo sobre ellas, seguramente podamos aprender un poco más del entorno en el que vivimos.

Geobiología y bioconstrucción, la elección del lugar

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Los materiales, las instalaciones, los sistemas energéticos, el diseño bioclimático, la gestión del agua y de los residuos… Como si de un organismo vivo se tratase, son realmente importantes en la integridad bioconstructiva de un edificio, y no sólo por la calidad de vida y la salud de las personas que lo habitarán, sino también por la salud de todo el planeta.

Y si estamos hablando realmente de bioconstrucción, no deberíamos olvidar jamás el primer paso fundamental, la elección del lugar. Todas las tradiciones del mundo han contemplado este aspecto desde tiempos tan arcaicos que seguro se remontan a antes de existir como Homo sapiens. Se trata, sencillamente, de encontrar nuestro lugar en el mundo y, por lo que sabemos, es algo que hacemos todos los organismos del planeta.

Antes de ubicar un asentamiento humano (tienda, choza o casa) es de vital importancia conocer la tipología bioenergética del área donde se va a realizar el asentamiento. Se trata de un factor que va a influir directamente en la calidad del descanso y en la salud de las personas que habitarán en ese lugar del mundo.

¿Y cómo es nuestro lugar en el mundo?

Conocer la naturaleza geobiológica del terreno disponible nos permite elegir el mejor lugar para emplazar la futura edificación. O en el caso de no tener muchas posibilidades de movilidad del emplazamiento, al menos tener la información suficiente como para diseñar adecuadamente la ubicación de los diferentes espacios dentro del edificio, destinando las áreas más saludables para los dormitorios, sancta sanctorum de la salud en cuanto al lugar donde hacemos la vida. Y en un segundo plano, pero sin restarle importancia, los lugares de larga permanencia, como en el caso de los espacios de trabajo, sobre todo los que no permiten mucha movilidad, por ejemplo, un despacho en el que pasaremos largas jornadas de trabajo de forma habitual.

En geobiología, los lugares que influyen negativamente en la salud se denominan áreas o zonas geopatógenas, del griego geos (Tierra) + patógenos (que produce enfermedad). Y las enfermedades producidas por exposición a la actividad geofísica de un área geopatógena se conocen como geopatías, de geos (Tierra) + pathos (enfermedad).

En próximas entradas de este blog describiremos la naturaleza geofísica de la Tierra, que puede hacer que un lugar sea sano o geopatógeno.

Geosanix en Biocultura Madrid 2012.

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geosanix en biocultura

Bueno, ya ha terminado Biocultura Madrid 2012.

Aparte del dolorcito de pies después de estar cuatro días sin sentarnos, y la afonía provocada por tanto hablar, nos encontramos felices y entusiasmados de los retornos positivos obtenidos por el trabajo realizado en estos años.

Quisiéramos agradecer estos retornos:

A las personas que nos visitaron en el stand para contarnos cómo ha cambiado su salud y calidad de vida después de realizar el análisis de su vivienda.

También agradecer a las personas que asistieron a nuestras conferencias sin dejar una sola silla vacía, y que participaron tan activamente en las ruedas de preguntas, y después fuera de las salas al finalizar las conferencias.

Y por supuesto, agradecer que contamos con tantos amigos con los que compartimos trabajos, actividades, y objetivos desde hace ya tantos años.

Muchas gracias a todos por el trabajo de cada día, por la ilusión en lo que hacéis, y por la esperanza depositada en vuestros corazones.

Trabajo, ilusión, y esperanza, mejoraran nuestro futuro, y hoy mismo hacen excepcional nuestro instante presente.

Muchas gracias a todos.

Canciones de la Tierra

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la tierra canta

Vivimos en un mundo al que le gusta cantar, y su última canción nos llega directamente desde el cielo profundo, de las regiones conocidas como cinturones de Van Allen, en la magnetosfera terrestre.

La NASA ha grabado estos cánticos gracias a las dos sondas RBSP (Radiation Belt Storm Probes), enviadas al espacio con objeto de estudiar los cinturones de radiación de la Tierra.

Son sonidos que sorprenden al escucharlos y nos hacen reflexionar sobre el origen y la belleza de todas las canciones que canta la Tierra, las que cantan los pájaros en el cielo y las ballenas en el océano, los insectos del día, y también, los de la noche.

Y nosotros ¿por qué cantamos?

Comienza el curso de Técnico Analista en Salud Geoambiental 2012 / 2013

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Curso de Salud Geoambiental

Estamos a punto de iniciar los cursos de la Fundación para la Salud Geoambiental de este año, y además con novedades.

En las ediciones anteriores los cursos se impartieron solo presencialmente, pues bien, este año también se realizarán online. De esta forma facilitamos realizar los cursos a las personas que se encuentran lejos de Madrid, e incluso fuera de España, de hecho ya tenemos algunos alumnos de Latinoamérica y Portugal inscritos en el primer grupo.

Los dos sistemas de formación (presencial y online) permite a quienes lo deseen combinar las dos modalidades, pudiendo realizar los cursos online sin tener que desplazarse para los módulos más teóricos, y además, ampliar la formación participando en algunos de los talleres presenciales.

Esto puede ser muy interesante para los módulos más prácticos, como pueden ser los de medición de campos electromagnéticos, y los de geobiología.

Como inicio del curso, el día 25 de este mes a las 18 horas, celebraremos unas jornadas de puertas abiertas a las que estáis invitados a participar. Expondremos el programa y los objetivos de los cursos antes del comienzo de las clases.

Puede ser un encuentro interesante para conocernos y compartir nuestras inquietudes sobre salud y entorno mientras nos tomamos un café.

Nos vemos en nuestra sede en la calle Príncipe de Vergara 36, 6º D, de Madrid.

Eso sí, si decidís venir a las jornadas confirmad vuestra asistencia a través del correo de la Fundación, ya que tenemos un aforo limitado.

contacto@saludgeoambiental.org

Día Internacional contra la Contaminación Electromagnética

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Día Internacional de la Contaminación Electromagnética

El día 24 de junio es el Día Internacional contra la Contaminación Electromagnética, y este año el equipo de Geosanix ha salido a las calles de Madrid a realizar un paseo electromagnético con los equipos de medición en la mano.

Y bueno, hemos encontrado algunas fuentes de emisión un poco subidas de tono. Eso sí, todas ellas dentro de los valores que la ley marca como seguros ; )

Algunas estaban a la vista y son conocidas por todos (torres de alta tensión, transformadores urbanos, antenas de telefonía móvil, …) pero otras las hemos tenido que cazar a golpe de medición. Bien porque no se pueden ver, o sencillamente porque no sabemos que esa cajita pegada a la marquesina de un bar, resulta que es una antena.

Acompáñanos en nuestras mediciones callejeras con este vídeo del banco de pruebas de Geosanix en VEALIA TV

La sanidad frente a las enfermedades ambientales

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Sanidad frente a las enfermedades ambientales

Estamos de celebración, y esta va a ser otra de las buenas. El próximo lunes 7 de mayo organizamos la primera edición de la jornada La sanidad frente a las enfermedades ambientales en el salón de actos del Hospital Universitario Ramón y Cajal (Madrid). En esta edición, profesionales cuidadosamente seleccionados presentarán la actualidad en diferentes facetas de estas patologías: riesgos ambientales y laborales, políticas de prevención y actuaciones en la sanidad española y en instituciones europeas…. Todo relacionado con la fibromialgia, el síndrome de fatiga crónica, exposición del personal sanitario a radiaciones no ionizantes, exposición a tóxicos ambientales... En resumen, un amplio abanico informativo.

La Fundación para la Salud Geoambiental y el Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria-IRYCIS, organizan este acto con la colaboración del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid y de la Plataforma Nacional de fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, y síndrome químico múltiple.

Si queréis ver los detalles de la organización y de las ponencias podéis descargaros aquí el PDF con el programa del evento.

Nos vemos en pronto en la jornada de la “Sanidad frente a las enfermedades ambientales”.

Teléfono móvil: manual de uso alternativo

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Manual teléfono móvil

“Al utilizar su dispositivo BB, haga frecuentes pausas. Si experimenta cualquier molestia en cuello, hombros, brazos, muñecas, manos (incluyendo cualquier dedo), u otras partes del cuerpo cuando utiliza el dispositivo BB, detenga inmediatamente su uso. Si persiste la molestia, consulte con su médico.”

No, no se trata del prospecto de un medicamento, sencillamente se trata del manual de uso de mi teléfono móvil (una Blackberry), pagina 18, cuarto párrafo. Y no es el único párrafo interesante de este manual. En la página 3 podemos leer textualmente lo siguiente: “Mantenga una distancia de 25 mm entre el dispositivo BB y su cuerpo cuando el dispositivo BB está transmitiendo”. Y en la página  23: “Utilice el dispositivo BB en áreas donde exista buena cobertura de señal inalámbrica.” Un poco más adelante, en la misma página: “Si está disponible, utilice la función de manos libres y mantenga el dispositivo BB al menos a 25 mm de su cuerpo (incluido el abdomen de mujeres embarazadas y la parte inferior del abdomen de adolescentes) cuando el dispositivo BB se activa y se conecta a la red inalámbrica”.

La verdad que el manual de mi móvil no tiene desperdicio, por lo que os recomiendo que no dejéis de leer los manuales de vuestros dispositivos móviles, igual descubrimos que hasta hay advertencias sobre posibles riesgos al manejar un inocente teléfono móvil. Y dicho por el propio fabricante.

Como complemento a los manuales de fábrica y a la ausencia de recomendaciones por parte de las autoridades sanitarias, os indico unos simples consejos alternativos con los que podréis reducir considerablemente los niveles de exposición a las emisiones de vuestros teléfonos móviles. Espero que os sea de utilidad.

Teléfono móvil, manual de uso alternativo:

  1. Si reconocemos la llamada recibida, y sabemos que con unos pocos segundos o minutos podemos atenderla, no es necesario alargarla más de la cuenta. Por ejemplo, para contestar: -Ya estoy llegando… O algo parecido. No es muy importante tomar medidas especiales y podemos utilizar el teléfono tal y como lo hemos utilizado toda la vida. Directo a la oreja. Bueno, mejor a 25 mm de esta, no sea que …
  2. Es importante no llevar siempre encima el teléfono, o sea, no llevarlo metido en los bolsillos de la camisa o del pantalón. Mejor llevarlo en un bolso o mochila, y dejarlo sobre una mesa cuando estamos en casa o en la oficina. En la recepción de una llamada la intensidad es muy alta, y de esta forma ponemos distancia entre el teléfono y nosotros mientras suena el tono de nuestro móvil.
  3. Cuando hay mala cobertura el teléfono tiene que emitir con más intensidad para compensar la falta de cobertura de la antena más próxima. Esto nos somete a niveles más elevados, por lo que es importante que sepáis cómo se encuentra el nivel de cobertura de vuestro servicio móvil en el lugar donde vais a realizar la llamada. El nivel de cobertura os lo indica vuestro propio dispositivo, pero también existen apps para móviles como tawkon, una aplicación para android que mide la radiación emitida por vuestro teléfono móvil, lo que os puede ayudar a observar la calidad de la señal de forma muy intuitiva, y además puede guardar información de vuestros hábitos de llamadas durante periodos de 6 meses.
  4. También podemos sustituir el número de llamadas por mensajes, tipo SMS, WhatsApp u otra forma de mensajería electrónica. Así reducimos el tiempo de emisión del teléfono pegado a la oreja.
  5. Siempre que realizamos una llamada, durante el establecimiento de ésta y hasta que nos descuelgan el teléfono, se generan campos muy intensos. Para evitar esta exposición, algunos fabricantes de teléfonos incluyen una función para ver en la pantalla del dispositivo si el receptor ya ha descolgado el teléfono, o no. De esta manera  no hace falta tener el teléfono en la oreja durante el tiempo de espera (que en ocasiones puede ser largo). Esta medida permite que se reduzca de forma importante la radiación absorbida durante una llamada. Por eso recomiendo comprar teléfonos que incluyan esta función.
  6. Si tenemos intimidad suficiente para mantener la conversación, bien porque estamos solos o porque hay confianza, o cuando por ejemplo llama la abuela para hablar con los nietos, siempre podemos utilizar el modo “manos libres” del móvil. En la intimidad es muy cómodo, y en familia resulta más participativo. Es muy importante que los niños no hablen directamente con el móvil en la oreja.
  7. Y si de niños hablamos, también se puede utilizar un auricular retro. Es gracioso, seguro, y podemos tener uno sobre la mesa del despacho y usarlo durante el tiempo de oficina. O en casa para conversaciones largas con los amigos/as. Pero solo en casa o en la oficina, porque en la calle tiene que ser muy incómodo llevar un trasto tan grande.
  8. Y si la conversación va a ser larga, y además precisamos de intimidad, recomendaría el uso de unos auriculares con tubo de aire. Son como los auriculares del móvil convencionales pero con la particularidad de que evitamos poner bobinas metálicas dentro del oído. Ya que el campo que genera el teléfono en funcionamiento induce en el cable la circulación de corrientes, que a su vez genera campos en los auriculares que llevamos dentro del oído. Estos auriculares son una solución realmente completa. Al menos es la que yo utilizo habitualmente en la calle, en casa y en la oficina.
  9. Para cargar la batería del teléfono, mejor que no lo hagáis en la mesilla de noche si lo dejáis encendido. El transformador del cargador también emite campos. Seguro que hay otro lugar en la casa donde cargar el móvil.
  10. Y desde luego, no dormir nunca con el teléfono debajo de la almohada. Mientras dormimos no podemos hablar por teléfono, ni mensajear con los amigos o compañeros. Si lo que queremos es usarlo como despertador, el teléfono puede estar completamente apagado y aún así se activará él solito en el momento en el que hayáis programado la alarma para que os despierte.

Estos simples cambios de hábitos pueden ayudar a bajar considerablemente los niveles de exposición acumulados en comparación con las inmisiones recibidas durante el uso habitual que hacemos de nuestros teléfonos móviles.

Sinceramente, espero no tener que enfrentar recomendaciones como las que aparecen en el manual de mi dispositivo móvil:

Si persiste la molestia, consulte con su médico”.

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